Sensores disruptivos marcarán la pauta del IoT.
Datos, redes, almacenamiento, algoritmos, “machine
learning”, IT/OT, conforman el “team” de la década. El desarrollo y la
integración de estos elementos abrirá nuestro conocimiento a eventos que
siempre han estado ahí, pero que no los veíamos.
El aumento en la capacidad de procesamiento, transferencia y almacenamiento de datos es indetenible. La capacidad de almacenamiento de datos no parece ser un problema. El ”Cloud” y el ”BigData” parecen no tener límites. La capacidad de comunicación va como un “skyrocked” . Las redes 5G, el espacio satelital y el canal cuántico, vienen con capacidades impresionantes. El poder de procesamiento no parece ser un problema y parece que los ”cúbits” pronto reemplazarán al tradicional ”bit” bajo la umbrela de nuevos desarrollos en computación cuántica .
Lo más deseado será data disruptiva, sensores innovadores que complementen nuestros sentidos humanoides.
Con toda esta plataforma en línea y con perspectivas
de crecimiento ya en proceso, ahora solo falta conectar aquella data que
todavía se queda en “el terreno”, pero sobre todo medir otras variables
que todavía no descubrimos cómo. Esto es parte del desarrollo científico en
diversas áreas del conocimiento, nuevos materiales, diferentes ópticas,
medición directa pero indirecta de variables a las cuales no accedemos hoy en
día.
Los vehículos, por ejemplo, están llenos de sensores y
esa data se queda en “las vías”. Cada vehículo conectado genera data en
movimiento. Esta data concentrada en la nube es una fuente valiosa de
conocimiento, que, si la conjugamos con otros datos como contaminantes
ambientales, combustibles, salud, movilidad, generaremos “conocimiento” y
descubriremos temas importantes que están ahí, pero que aún no hemos visto.
Otros sensores disruptivos tienen la escena servida.
Los “weareables” o sensores del cuerpo podrían incluir nuevas variables como
química completa de sangre. Ya se visualizan buenos y accesibles desarrollos.
Esa data puesta en la nube, en conjunto con datos sociales, ambientales, censo
poblacional, migración interna, etc. generarían conocimiento de mucho valor
para la gerencia de salud, pronóstico de enfermedades y otros temas que hasta
ahora no vemos, o vemos tarde.
Data de nuevos sensores disruptivos,
algoritmos innovadores, computación cuántica, redes de datos, nubes de datos,
conforman el equipo que puede romper paradigmas en el futuro cercano.
Y no mencionar el surgimiento de variables que el
humano no puede medir, no puede ver. Sensores con capacidad de medir variables
físicas-químicas sin aparente significado, pero con relación directa o
indirecta con comportamientos de variables macro. Ropa inteligente, gafas inteligentes,
pulseras, auriculares, tienen el espacio servido y un mercado interesante. Un
laboratorio online “química wereable”
será una fuente de datos con implicaciones importantes para la salud y
la medicina. Solo tenemos seis sentidos como humanos, algunos dicen que siete,
pero estos nuevos amigos disruptivos, estos nuevos participantes, tendrán más a
su disposición y tienen el espacio abierto para servirnos con información. I can't
wait.
En el terreno industrial y en la industria de procesos
el desarrollo de nuevos “pervasive
sensors” va en aumento. Aplicaciones habilitadas por sensores y redes
inalámbricas para generar conocimiento sobre los activos, procesos y
procedimientos.
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